BALOI BATEN ATZETIK. Despedida y cierre parte I. Eñaut Barandiaran


Nada más terminar la final hubo un comentario que corrió entre los aficionados del Athletic como en las horas previas lo había hecho la cerveza y el kalimotxo: “¡Venir a Madrid para esto!”. Había quien lo mascullaba con  resignación, triste y apesadumbrado, no faltaban los que lo gritaban de forma desabrida, mosqueados con unos, indignados con otros, y por ultimo se encontraba el nutrido grupo de los que creían estar reviviendo la pesadilla de: “¡Venir a Bucarest para esto!”.

Más o menos, y con mayor o menor intensidad, la mayoría de los aficionados sentimos algo parecido.  Y es comprensible, porque teníamos tanta, tanta, tanta, tanta ilusión, que nos habíamos llegado a creer eso de que “de ilusión también se vive”,  y en el viaje de Bucarest primero y de Madrid después algunos se dejaron días de vacaciones en la gatera,  otros pusieron en peligro su economía familiar para ver alguna de las finales con su hij@,  amen de otros sacrificios que hemos vivido o nos han contado. Nadie os obligo, pensara quien aborrezca el fútbol, o simplemente tenga la rara costumbre de gastarse el dinero en cosas necesarias. Pues se equivoca. Si que fuimos obligados. O más bien atraídos, irresistiblemente tentados por una propuesta de juego tan generosa, valiente y brillante por momentos, como temeraria, desafinada e inocente en otros.

Cierto que no disputamos ninguna de las dos finales, encajamos el primer gol en los 5 primeros minutos, el segundo a la media hora y el resto del tiempo nos dedicamos a fallar pases fáciles o cometer errores infantiles con una tenacidad encomiable, pero tampoco conviene olvidar que hemos sido el equipo que mas partidos ha jugado de la Liga, por encima del Madrid o Barcelona, o que la Europa League la empiezan  mas de 60 equipos, la copa 40, y a las finales, que yo sepa, solo llegan dos. Por lo tanto, yo lo tengo claro: mereció la pena Bucarest, mereció la pena Madrid. Aunque Madrid un poco menos, debido a la actitud de sus autoridades, que siguen entendiendo España como siempre lo hicieron, una y no cincuenta y una, grande, y sobre todo,  llena de policía. Y ya se sabe que, como dice la canción, mucha policía poca diversión, un error, un error. 

Aquí os dejo el enlace de un articulo que explica muy bien lo que sentimos la mayoría de aficionados en Madrid. http://blogs.elpais.com/sirimiri/2012/05/ser-sospechoso-en-madrid.html

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