Volando sobre el nido el cuco. Eñaut Barandiaran


En la década de los 40 comenzó a utilizarse el electroshock para los pacientes con esquizofrenia: La idea era agitar la coctelera mediante descargas eléctricas, y utilizar el caos resultante para construir un puzle mental nuevo y más ordenado. No soy un experto en la materia, y desconozco la razón medica que adujeron los especialistas para suponer que torturando (por lo desmedido de las descargas) a sus pacientes mejorarían de sus problemas mentales, pero entiendo que es la misma lógica que llevaba a los matasanos del Medievo a practicar sangrados con los pacientes más débiles, debilitándolos aún más. El caso es que, tras años volando sobre el nido del cuco, se dieron cuenta de que, con ese tratamiento, lejos de mejorar, los enfermos acababan más tocados que las maracas de Machín, y dejo de practicarse, o eso creía yo.

Pero estaba equivocado, y no me culpo. Esta temporada es imposible acertar con el Athletic: Pareciera que el equipo ha decidido rescatar del baúl de los horrores médicos tan brutal práctica, y aplicárnosla a lo bestia, como si no hubiera mañana, a los pobres aficionados, que sobrellevamos este inicio de temporada desquiciante intentando mantener a raya nuestra esquizofrenia galopante, con la única certeza de que,  como  muy bien dicen que dijo Sócrates un día de esos suyos en los que se levantaba con la vena filosófica hinchada, “yo sólo sé que no sé nada”. Con este Athletic no hay que dar nada por sentado: es capaz de dar la mejor, la peor y la versión medio pensionista durante los 90 minutos de un sólo partido, como ha hecho hoy en Cornella ante el Espanyol, y desde que el árbitro pita el inicio la vida se convierte, parafraseando a otra gran pensadora,  en una tom- tom-tom-tombola, ahora río ahora lloro, ahora muy bien, acto seguido peor imposible. Habitualmente lo bueno y lo mejor coincide con la faceta ofensiva  (más si se recupera a Llorente para la causa), y con la constatación evidente de que este grupo es un equipo, un vestuario unido con una voluntad inquebrantable, y lo malo y lo peor nos remite a la desagradable tarea domestica de defender,hoy en teoria con tres, en la practica casi siempre con ninguno, pero estoy tan paranoico que empiezo a temer que cuando arreglemos los cimientos se nos caerá el tejado.

Pero no me hagan mucho caso. Lo reconozco, estoy en shock. Hasta la próxima descarga. Digo semana.

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