Football is coming home. Eñaut Barandiaran


¿Habemus Athletic? ¿Habrá esta vez sí, fumata blanca? ¿Será el resurgir del equipo que nos maravillo el año pasado, un punto de partida, un kilómetro cero, una pica en Flandes (utilicen el símil que más les plazca), o simplemente otra ilusión óptica,  un espejismo para olvidar  que a estas alturas hay los puntos justos para suturar? Se me ocurren todas estas preguntas, y muchas más, por miedo a afirmar nada, siendo como es tan desconcertante este Athletic, capaz de transformarse en Doctor Jekyll y Mister Hide en la misma jugada, e incluso varias veces, así que más vale no ilusionarse demasiado y andar con tiento.

Cierto que el partido de anoche deja buenas sensaciones, un regusto agradable en el paladar, amargado solo por la manifiesta incapacidad del equipo para marcar goles,  incluso a puerta vacía, pero tampoco conviene olvidar que  la película empezó con el enésimo regalo envuelto en celofán rojiblanco y una tarjeta dedicada por Gorka Iraizoz,  “con todo mi cariño”, penalti y 1-0 en el minuto 1, y que a eso le siguieron veinte minutos en los que los jugadores se enfangaron tanto que estuvo a punto de llegarles el barro al cuello. A partir de ahí, y hasta el descanso, el partido derivo en un corre calles  en el mejor sentido de la palabra, una algarabía de ida y vuelta en el que quedo clara una cosa, y es que ambos equipos se sienten más a gusto al galope que atrincherados esperando acontecimientos. Una buena noticia para el espectador neutral, y una mejor noticia para un Athletic que disfruta del cuerpo a cuerpo, y se enfurruña y  aturulla cuando el rival juega al escondite.

En la segunda parte el Athletic reventó al Betis, en el sentido literal de la palabra, acabo con el corre calles  y le dijo a su rival “señores, ahora solo se juega aquí”, los tres mosqueteros del medio campo, recuperando sus mejores sensaciones, asumieron el mando, y pudo y debió ganar por juego y por ocasiones (también perder, no olvidemos el penalti por manos de Herrera), dejándonos en la retina los mejores 45 minutos de la temporada, si no por acierto o elaboración, si por intensidad, empeño, ambición, y algunos destellos de calidad. Si además de todo esto, este equipo tuviera, obviando al genial Aduriz, colmillos en lugar de dientes de leche, se hubiera traído a Bilbao algo más que la sensación de que, como reza la canción de los Three Lions, “football is coming home”.

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2 comentarios sobre “Football is coming home. Eñaut Barandiaran

  1. ¿No es curioso que cuando el Athletic empezó a jugar como recordábamos fue cuando apareció Aurtenetxe y De Marcos fijo a Iturraspe y a Herrera en sus posiciones?

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