Athletic 1-0 Bielsa. Mikel AT


No podemos decir que fuera una sorpresa la no renovación de Bielsa por el Athletic. El rosarino estaba visto para sentencia.

Josu Urrutia cumplió su programa de tiempos como mandan los cánones del Gure Estiloa. Acabó la temporada, tuvo una reunión preliminar y después con los datos en la mano, tomó la decisión de no renovar el contrato del entrenador. Las cuestiones aducidas tuvieron que ver con aspectos médicos, institucionales e incluso de terceras personas según las palabras del presidente.

Josu Urrutia se ha acostumbrado a salir poco en rueda de prensa, siendo más culpable por sus silencios que por sus palabras, cada vez más dadas a no mentir, pero también a no decir la verdad.

En ese carnaval veneciano, Josu se puso la máscara de la verdad. Bien cierto es que los informes sobre Bielsa no eran favorables a su continuidad. Institucionalmente poco dado a los actos, enemigo de formalismos y nada respetuoso a las personas por el cargo que representan. Los servicios médicos aseveradores que la plaga de lesiones de pubis están directamente relacionadas con los entrenamientos repetitivos de golpeos de balón y la negativa del técnico a repartir los minutos cómo en los partidos de fútbol siete. Los técnicos de Lezama quejosos de que su opinión no cuenta en el ascenso y descenso de jugadores del filial, ni se sienten participes de los criterios que Bielsa tomaba para ello.

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Y es cierto que había tantas razones para renovar a Bielsa cómo para hacer lo contrario pero bien cierto es que las razones aducidas para no renovar a Bielsa, eran exactamente las mismas, con los mismos informes, un año antes. Bielsa era el mismo en las relaciones médicas, institucionales o deportivas cuando tras una brillante temporada el presidente, víctima de los resultados, necesitaba su rúbrica para que la noble villa de Bilbao no le acorralara en Ibaigane.

Y es que el Gure Estiloa, como la filosofía, los valores rojiblancos,… son más o menos volátiles en función de si el balón entra o da en el palo. Porque las victorias son muy zalameras y maquillan todas las decisiones, pero se corre el riesgo de dejar las enaguas al descubierto cuando el dichoso balón no quiere entrar.

No miente Urrutia cuando dice que la decisión se toma en junta la última semana, pero no dice la verdad si indica que no sabía perfectamente el resultado de esa decisión meses antes.

El legado de Bielsa más allá de las dos finales, es una forma de juego, es la conversión de futbolistas de kick and rush al passing game. De dotar de armas y confianza a los futbolistas para ser valientes, aunque muchos prefieran esconderse tras la ausencia de balón. Bielsa deja ruedas de prensa para el recuerdo y deja una forma de ser, seguramente irrepetible en estos tiempos. También lega problemas y lega errores magistrales de los que sus detractores podrán hacer bandera, pero de lo que nadie puede dudar es de una honestidad brutal en su trabajo diario.

Y es que Bielsa será más o menos recordado en función de la tabla clasificatoria. San Mamés perdonara a su presidente si encuentra otro vellocino de oro. Y seguramente lo encontrara, y cómo dijo Bielsa, el que sale pierde. Bielsa se va perdiendo, pero con su presencia, durante un tiempo, ganamos todos.

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