La bomba de relojería. Eñaut Barandiaran


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Para un equipo como el Betis, hundido deportiva y anímicamente, e inmerso en una profunda crisis institucional, cada partido debe ser algo parecido a tener  una bomba de relojería en forma de balón entre los pies de unos jugadores con los nervios más de punta que un artificiero con Párkinson. Para el Athletic, en cambio, cada choque, y sobre todo si es en San Mames, supone una nueva oportunidad para apuntalar una trayectoria impoluta al nivel de los mejores equipos de Europa; A estas alturas, y habiendo sido anfitrión de gigantes como el FC Barcelona, la hierba aun tierna del nuevo campo solo ha visto celebrar victorias teñidas de rojo y blanco. Anoche, una obra maestra y un acto de fe de Mikel Rico, respectivamente, fueron suficientes para que a los verdiblancos se les mezclara el cable azul con el rojo y su única opción de agarrarse a un tablón en medio del naufragio saltara por los aires, aunque estando en la situación que están competir en la Copa se pueda considerar un lujo asiático.

El Athletic no hizo su mejor partido, le faltaron ideas con el balón y probablemente le sobraron kilómetros sin él, y ni siquiera se vio obligado a ello,  porque el todo campista de Arrigorriaga, nuevo ídolo de la afición y la prueba viviente de que hay vida más allá de la alopecia, apareció dos veces en las inmediaciones del área rival para dinamitar una eliminatoria en apariencia complicada, y que la suficiencia de los de Valverde convirtió en un mero trámite. La noche, la competición y el resultado de ida se prestaban a la épica, hasta cierto punto impostada, de suponerle al Betis una resistencia numantina –como si un equipo pudiera centrarse en asuntos menores cuando tiene la soga al cuello-, pero  el Athletic no quiso achuchar el marca pasos de nadie,  y se deshizo del suspense con un aplastante, aunque aburrido, ejercicio de seguridad en sí mismo.

A diferencia de lo sucedido hasta ahora, donde los rojiblancos se han cruzado con equipos más preocupados de sobrevivir en primera división que de competir en Copa, el Athletic se topará en cuartos de final con un coloso al que su entrenador mantiene siempre en llamas, y que lleva un tiempo arrasándolo todo a su paso. Ante la obra de ingeniería cholista y su once espartano, el Athletic debera esgrimir sus mejores argumentos, entre los cuales destaca uno hasta ahora infalible: San Mames. Una eliminatoria interesante para reverdecer no tan viejos laureles.

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