Naturalidad. Eñaut Barandiaran


El Athletic ha asumido con absoluta naturalidad la persecución a la que le está sometiendo el Sevilla desde hace un tiempo. Si su particular Liga de los lunes le había permitido otear el horizonte con relativa tranquilidad las jornadas en las que sus rivales fallaban, esta vez partía con la presión añadida de ver a los hispalenses a apenas tres puntos. A diferencia de lo que sucedía a principio de temporada, el equipo ha alcanzado una madurez competitiva que le permite sacar adelante partidos como el de ayer, en el que pese a los contratiempos supo mantener la renta en el marcador con sobresaltos más aparentes que otra cosa.

El Athletic ha asumido con naturalidad pasmosa, también, que ni un solo jugador de la plantilla sea capaz de meter un penalti. Si la lógica hasta ahora ha sido elegir a proyectos de especialista, a lo mejor convendría utilizar un principio de lógica inversa y designar como lanzador a quien peor lo haga en los entrenamientos. Decir que la suerte de los penaltis esta alcanzando la categoría de trauma generacional para los jóvenes que no conocieron a Aitor Larrazabal no es exagerar, y pasados unos años, algunos podremos decir con añoranza aquello de “¿te acuerdas cuando el Athletic marcaba penaltis? Qué tiempos aquellos”.

De natural se puede calificar que a medida que pasan las semanas la nómina de jugadores lesionados, sancionados etc vaya creciendo exponencialmente, por la exigencia propia de la competición y porque alcanzado el tramo final de la temporada la cuestión no reside, en la mayoría de los casos, en quien está mejor, si no en quien resiste con mayor entereza. Anoche le tocaba le toco debutar a Xabi Etxeita, y aunque las lógicas ganas de ver a un fichaje inédito, un jugador salido de Lezama en su pubertad futbolística y que había vuelto alcanzado su mayoría de edad endulce el juicio, pero se puede decir que salió del embate, sobre todo en la segunda parte, más exigido, con nota.

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Lo único que sigue siendo antinatural es que el Athletic juegue una liga paralela que no se disputa en fin de semana, aunque puestos a ser positivos, a partir de ahora le puede servir para conocer los resultados de los rivales y afrontar cada encuentro con la calculadora en la mano. No es lo recomendable, pero no parece que sobren fuerzas, y el final de temporada se plantea más como una prueba de resistencia que otra cosa.

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