Diferencias. Eñaut Barandiaran


El fútbol ha vivido demasiado tiempo asumiendo como naturales comportamientos que en cualquier otro orden de la vida serian inaceptables.  Solo sucesos trágicos como el asesinato de un aficionado en una emboscada nazi han propiciado que clubes y dirigentes se hayan visto forzados a dejar de ponerse de perfil y tomar medidas, aunque tras el crimen del Manzanares ha vuelto a producirse un burdo intento por equiparar a movimientos de extrema derecha con otros de izquierdas. Si como reza la Biblia por sus hechos los conoceréis, basta repasar la hemeroteca del último mes para comprobar lo iguales que son el agua y el aceite: mientras los Bukaneros han sido protagonistas por haber ayudado a una mujer de 85 años desahuciada a no quedarse en la calle, o han participado en la recogida de alimentos, el historial del Frente Atlético está jalonado de un asesinato y una fotografía realizando el saludo nazi en Turín.  Demagógico, pensaran.  Populista. A lo mejor. Pero cierto. No es este un intento de beatificación de colectivos con episodios bastante lamentables en su haber, algunos en apariencia más triviales, como haber estado años acompañando el saque del portero rival en San Mames con insultos del tipo “maricón”, y otros de mayor enjundia, coacciones a aficiones rivales mediante, pero resulta obsceno comparar a grupos que se declaran y actúan como anti- fascistas, anti-racistas o contrarios a la homofobia, con facciones abiertamente fascistas, defensoras a ultranza de la violencia contra los colectivos más desfavorecidos de la sociedad, sea por motivo de raza, color, u orientación sexual.

images

Una de las consecuencias más evidentes de los hechos acaecidos a la ribera del Manzanares ha sido observar como se venía abajo una de las mentiras más repetidas a lo largo de muchos años, referida a la imposibilidad de acabar con la violencia verbal en el fútbol. Escuchar a una facción de la afición del Almería cantarle a Cristiano “ese portugués, no me cae bien”,  supone la constatación evidente de que un fútbol con ironía e ingenio (y sin insultos) es posible. Para ello será necesario, no obstante, no desviar el foco en cuanto el Real Madrid pierda dos partidos.

¿Y qué relación tiene todo esto con el derbi?  Mayor de la que pudiera parecer. Al fin y al cabo, los derbis  vascos son un ejemplo exportable al resto del planeta fútbol, un motivo de orgullo para aficiones que han sabido entender su rivalidad de forma absolutamente deportiva, contextualizando lo que sucede en el verde como epicentro de un día festivo. Hay rivalidad, evidente, durante noventa minutos, y hermanamiento antes y después, más allá de idiotas puntuales en uno y otro bando.  En días como los de ayer, además, con dos equipos en horas bajas, lo mejor es el envoltorio. 

Durante, se pudo comprobar porque ambos están donde están, y en momentos puntuales, atisbar donde pueden llegar. La sorpréndete incapacidad del Athletic para entender la lógica de un partido de máxima rivalidad, con un inicio timorato y liviano, le pudo costar el partido. De haber tenido un rival más atinado enfrente, así habría sido. Pero enfrente estaba la Real. A día de hoy, un equipo que lucha por salir de abajo. Ambos equipos pueden hablar de ocasión perdida. Y hablar de eso y de nada, es lo mismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s